Mostrando entradas con la etiqueta TESTIMONIO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TESTIMONIO. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de agosto de 2016

Testimonio


Edgar Vinueza

Mi experiencia con Dios.
“A los 14 años de edad experimenté algo maravilloso en mi vida, pues conocí lo que es sentir a Dios en uno. Por 14 años creí en una religión por tradición, pero Dios en su gran amor hizo posible que una vecina me predicara el evangelio. Cuando yo, a pesar de mi corta edad, entendí que Dios no es una religión, que debía tener una relación con El. Mi vida nunca volvió a ser igual. Ahora entendía que Dios es mi papá celestial con quien puedo hablar directamente y quien guía cada paso en mi vida. Fue un momento que nunca olvidaré, pues sentí mucho gozo y mucha paz. A lo largo de mi vida he tenido muchos momentos difíciles, pero sé que Él nunca me ha dejado y siempre me ha guiado. A pesar de que muchas veces he sido débil y he cometido muchos errores, es tan gratificante hablar con Dios y saber que siempre cuando le pides perdón, Él te perdona. Es El, haciendo la obra en sus hijos y puedo dar testimonio de lo que en mi vida Él ha hecho. Me ha levantado en los momentos de angustia y quebranto. Me ha sostenido y me ha dado muchas alegrías, pues su fidelidad y misericordia son eternas. Hoy, a mis 48 años, puedo decir que nada se compara con tener a Dios en uno. Es lo que hoy comparto con quienes me conocen y por supuesto, primordialmente, con mi familia. Mi deseo es que quienes yo amo o a quienes Dios me ponga para yo hablarles de este testimonio, puedan también experimentar el gozo y la paz que solo Dios nos da, no importa las circunstancias por las que estemos pasando, tenerle a Él, es tenerlo todo porque aun en medio de la tribulación Dios nos da paz, una paz que el mundo no puedo darnos. Le doy gracias a Dios por haberme escogido y permitido tener esta experiencia maravillosa que será por la eternidad.”

FUENTE: Ruth Hinojosa


MI ADICCIÓN A LA COCAINA



Mi nombre es Luisa, tengo 28 años, a pesar de mi corta vida estuve en el mundo de las drogas. Empecé por ingenuidad y la probé, Me invitaron a mi primera raya de coca, también a la segunda, la tercera y muchas más, salíamos y siempre hacíamos lo mismo. Coca y más coca, alcohol El local siempre estaba lleno de colegas, bajábamos la persiana y nos pasábamos horas. Incluso días ahí bebiendo como locos y metiéndonos rayas sin parar, siempre estaba rodeada de gente.
Alquilé un pequeño sitio para mí, pero me gastaba todo el dinero en coca y más coca, hasta que llegó el punto en el que me quedé sin nada, me quedé totalmente tirada en la calle, sin un centavo, sin familia, sin amigos, sin nada
Empecé a degenerar, me importaba más el vender, ganar y consumir que el local, lo dejé de lado, cada vez habría menos el negocio y con el tiempo eso me pasó factura, alquiler sin pagar, recibos sin pagar, eso se convirtió en un lugar de fiesta, podía pasarme una semana entera sin dormir, sola privada y metiéndome, teníamos peleas cada dos por tres con otra gente, llegando a puntos muy extremos de agresividad, imaginad 10 vasos de ron y coca.
Viví 3 años como indigente, cada día subía a la montaña y dormía en una pequeña casa abandonada, sin agua, luz, hecha mierda, y después bajaba a la ciudad a buscar comida y pedir dinero durante horas, la gente pasaba por mi lado ignorándome y lo poco que me daban lo usaba para comprar algo de comer, tuve que pasar  mi adicción en la calle tirada, con el frio, con la lluvia. Con el miedo a dormir tirada en la calle.
Esto me ha llevado a hacer muchísimas cosas,  intenté quitarme la vida: me corté las venas. Mis padres me alcanzaron a llevar de urgencias a un hospital y me salvaron la vida; Hice terapias para la deshabituación y todos mis problemas mentales, después de un año los episodios maniáticos desaparecieron y ya no sentía ganas de consumir ni de nada.
gracias a ellas dos, al final conseguí un trabajo, el cual mantengo actualmente, vivo en departamento con gente a la que ahora aprecio y me fío poco de hacer amistades y también de las relaciones, aunque ahora sé que ya no se acercan a mí porque tenga algo de mierda que ofrecerles o dinero.
Ya han pasado casi 4 años y por fin tengo una vida normal, he hecho colegas, estoy conociendo a una buen chico que conoce mi pasado y no le importa.  Ahora soy feliz con poco dinero y valoro todo muchísimo, una manta, una cama. El agua, la comida, la ropa, todo, he aprendido a conformarme con lo necesario.
DATO
Naciones Unidas afirma que  253.000 son las muertes anuales causadas por el consumo de drogas en el mundo, con los derivados del opio como los más letales, y advierte de un incremento del uso de narcóticos en América Latina.

Por Nelson Mera 

sábado, 13 de agosto de 2016

TESTIMONIO


El volver a las aulas.



Hace un año atrás, mientras cursaba mi segundo semestre en la Facultad de Comunicación Social, tuve el agrado de conocer a mi profesora de Realidad Nacional, Mariana Alvear. La primera impresión cuando ingreso al curso, fue de mucho agrado, pues entre compañeros comentábamos “es una persona muy joven, va ser  fácil aprobar”.
Ese mismo instante, dio inicio a la clase, pero para mí y mis compañeros se nos cayó la venda de los ojos, pues era una maestra muy seria, exigente, estricta, responsable e inteligente.
Mariana es Master en Estudios de la Cultura con mención en Comunicación, tras sus enseñanzas, fue un semestre inolvidable, aprendí muchas cosas acerca de la variedad de cultura en nuestro país, aunque de igual manera puse todo mi esfuerzo, pues la maestra joven como la denomine en el primer momento, era muy rigurosa en la materia.
Se concluía el semestre y la “Profe” decidió hacer una gira de observación al pueblo Yumbos al Museo de Tulipe. Esta excursión creo una relación más amistosa con ella, todo el recorrido que realizamos estuvo junto a nuestro curso. Al momento de la comida, nos encontrábamos en diferentes mesas, y a cada una de ellas dio una sorpresa.
A partir de ese momento, tengo mucha más cercanía con Mariana Alvear, pues ese día compartimos muchas cosas, y no como maestra – alumna, sino como compañeras, claramente la puedo describir como una gran persona, es amable, gentil, amigable y lo más admirable es que ha tan corta edad sea una de las mejores profesoras que he tenido en el transcurso de mi carrera, todos sus requerimientos se encuentran aptos para formar a grandes profesionales.
Ella sigue siendo parte de la docencia de la Facultad de Comunicación Social y tendemos a encontrarnos varias veces, el saludo es muy fraternal, en varias ocasiones conversamos y siempre me pregunta en que semestre estoy, y me responde “en que momento creciste tanto”.


María José Mosquera Rodriguez

Testimonio

PERIODISMO I
TRABAJO
(TESTIMONIO)
NOMBRE
Patricia Abad
CURSO
4 “C”
FECHA
4 de agosto de 2016

 

PARTES DEL TEXTO PERIODÍSTICO: TESTIMONIO


TÍTULO
El susto en la chamiza
SUMARIO
La fiesta de San Pedro y San Pablo se realizan en las provincias de Chimborazo, Pichincha, Manabí y Guayas.
CUERPO DEL TEXTO*
Mi nombre es Marina Zurita, en las fiestas de San Pedro y san Pablo que se celebra en  Riobamba el día 28 de junio, ocurrió una situación extraña con mi hermana. Se tiene como  tradición la celebración del día en que la Tierra está más alejada del sol, provocando que el día sea el más frio del año por lo que se calentaba con  las chamizas, que consiste en reunir eucalipto seco y ramas secas para quemar en la noche y después saltarlas cuando se acaba la misa en honor a los patrones de esa ciudad, la cual da inicio a la celebración. En esa época mi hermana todavía pequeña llamada Myriam salta la chamiza, sin darse cuenta que otro amiguito del barrio llamado Antonio Fierro salta del lado contario al de ella, lo que ocasiono que los dos chocaran en media chamiza, provocando la quemadura de pelo, cejas y pestañas. Todos nos asustamos al inicio pero después nos reímos por lo sucedido. Eso quedo como una amarga experiencia para mi hermana, porque  después en las siguientes fiestas ya no volvió a saltar la chamiza.  La  costumbre para saltar la chamiza es de un lado, es  decir de arriba para abajo o de abajo para arriba.

viernes, 12 de agosto de 2016

TESTIMONIO


Una Montaña Rusa

Sara, en el cubículo de una pequeña biblioteca, cuenta un poco de su vida, las trabas y metas que componen su historia. 


Sí, tengo epilepsia desde los 23 años, cuando me entere fue difícil porque inicio de la nada para mí todo era aparentemente perfecto, pero no, cuando me adentre en es esto empezaron las decaídas, fue como si estuviese en una montaña rusa porque estaba arriba y fui cayendo poco a poco.
Siempre fui una buena estudiante y esta vez incluso perdí una materia, igual fue como una depresión, no lo pude creer, no era justo para mí.
Mi familia no sabía nada, tan solo que yo estaba mal, pero no tenían más conocimiento que ese. Cuando toda una tarde me sentí muy mal y termine en el hospital por emergencia y ahí empecé mi tratamiento en el hospital Andrade Marín, aquí en Quito.
Me decían una y otra cosa, debía hacerme un examen tras otro. Pero en todo esto se desenvuelven también otras situaciones. Desde que empiezan a darme medicación me siento mal y a veces digo no me está matando la enfermedad sino la medicación ya que he tenido problemas con la comida, quiero comer, pero no puedo. Es horrible tener hambre y saber que no puedes hacer nada.
Es feo también porque me encantan los niños pero por las pastillas puedo quedar estéril, si se me fueron las lágrimas por qué es lo que yo más he querido.
Es entonces cuando pienso ¿Dios a donde voy? Por más que no quiero lo hago, pienso en eso, en que hare, que pasara mañana y en qué momento volveré a caer.
A pesar de que sigo estudiando a veces no sé qué hacer, sin embargo sigo haciéndolo, porque se lo que tengo que hacer y lo que quiero y eso me sostiene, quiero cumplir mis metas y ser una profesional a pesar de todo.
Muchas personas no entienden lo que esto significa, epilepsia, ni yo misma lo sabía, hasta que esto dio vuelta toda mi vida.  

“Fue como si estuviera en una montaña rusa porque estaba arriba y de pronto fui cayendo poco a poco”.
“Muchas personas no entienden lo que esto significa, epilepsia, ni yo misma lo sabía, hasta que esto dio vuelta toda mi vida”.

Estefanìa  Michelle Morales Soto / 4"C"